Éste no es un post político…

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Éste no es un post político…
En la paradisíaca isla de Margarita

No suelo escribir de política pero hoy quiero compartir algunos tips simples para quienes trabajan, conviven o se cruzan con venezolanos en este momento histórico tan cargado de emociones.

Somos millones los que estamos regados por el mundo y trabajamos en miles de e empresas así que probablemente te puedas cruzar con alguno.

Cuando ocurren eventos que para muchos se analizan desde la teoría, la ideología o el debate geopolítico, para nosotros se sienten en el cuerpo. En la memoria. En la familia que se quedó. En lo que se perdió y en lo que nunca pudo ser.

Si te cruzas con un venezolano estos días, aquí van algunos tips sencillos:

1. Antes de posicionarte, pregunta.
Un simple: “¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes con todo esto?”
Y luego… escucha.

2. Déjanos hablar.
Aunque lo que diga no encaje con tu marco mental, con tu ideología o con la forma en que tú ves el mundo. Para muchos venezolanos, el mundo se ve distinto después de haber vivido décadas sin opciones reales, sin instituciones, sin futuro claro.

3. Si lo que escuchas te incomoda, no discutas: curiosidad > juicio.
Tal vez sea una oportunidad para expandir tu mirada y entender cómo piensa alguien que vivió secuestrado por una realidad que tú nunca experimentaste.

4. Si estás de acuerdo con su sentir, igual escucha. No interrumpas. No completes la frase. A veces no necesitamos validación intelectual, sino espacio para soltar años de silencio.

5. El posicionamiento puede esperar.
Lo que duele no es que tengas una opinión distinta. Lo que duele es que muchos nunca se posicionaron cuando perdimos nuestra soberanía, cuandohabía escasez, miles de presos políticos, hambre, exilio, miedo, censura, tortura, expropiaciones y hoy sí sienten la urgencia de hacerlo.

Esto no va de convencer a nadie. Va de empatía contextual. De entender que no todos partimos del mismo punto cuando hablamos de libertad, soberanía o “lo correcto”.

Si haces una sola cosa, que sea esta:
pregunta primero cómo está la persona, antes de decirle cómo debería pensar y que opinas tú.

Eso, para la gran mayoría de los venezolanos, ya significa mucho.